Publicidad:
La Coctelera

Las emociones humanas comprimidas en una base de datos: el sueño húmedo de las marcas ya es real. Un nuevo software recoge masivamente cualquier opinión volcada inocentemente en blogs, foros o redes sociales, y las vende al mejor postor. Ojo con lo que posteas en Facebook.

Más de 15.000 millones de documentos. La Red es un cajón de sastre donde todo cabe. Y en esa maraña de emociones, recuerdos y opiniones, el internauta es el rey. ¿O tal vez no? "Hace tres años me di cuenta de que ese material era un filón para la publicidad. Si se filtran las palabras y se interpretan correctamente...". Jennifer Zeszut, gurú estadounidense del marketing, había descubierto el santo grial publicitario. Se llama social media y es ahora un fenómeno global en su sector. Se trata de una estrategia para promocionar y mejorar la imagen de marcas comerciales que se alimenta de la información que los internautas van dejando inocentemente en la Red. En posts, comments, blogs, foros... Resumiendo: la Web 2.0, paraíso de la participación y del intercambio libre, está llena de topos. La polémica está servida.

La primera vez que esta californiana de 37 años escuchó la etiqueta sentiment analysis (análisis de los sentimientos) trabajaba para Leverage Software, una compañía especializada en asesorar a grandes empresas sobre comunicación online con sus clientes. "Sólo se prestaba atención a los clientes que se quejaban directamente, ya fuera por teléfono, carta o e-mail. Sin embargo, la mayoría de los internautas que critica un producto lo hace en Internet. Una buena compañía es aquella que no espera a que el cliente venga a preguntarle qué piensa. Es la que busca su opinión en la Red". Zeszut fundó Scout Labs en 2007 y la presentó en sociedad el pasado febrero. Dos años y medio para desarrollar un software supuestamente capaz de medir e interpretar las emociones. Como define Gaby Castellanos, pionera del social media y directora de la madrileña Sr. Burns,"se trata de analizar las emociones a través de conversaciones, opiniones y el feedback de los consumidores". Pero una cosa es recopilar datos y otra muy distinta interpretarlos. "Se están creando herramientas automáticas para dar sentido a esa información". Los algoritmos de búsqueda son el pico y la pala del análisis de sentimientos.

La estrategia de Scout Labs es colarse en sitios web en busca de términos que clasifica como positivos o negativos. Sus clientes: Motorola, Coca-Cola, Disney o HP. "También trabajamos para políticos e instituciones", añade Zeszut. El objeto de sus estudios: una película, un perfume o un PC portátil. Sus minas: las comunidades online (Facebook, MySpace o Hi5), los motores de búsqueda, las wikis, los blogs y, por supuesto, Twitter. Al calor de la plataforma del microblogging han brotado servicios como Tweetfeel, Twendz o Twitrratr. Chase Granberry, publicista estadounidense de 26 años y cofundador de este último, revela por e-mail cómo surgió la idea: "Durante las elecciones presidenciales monitoricé comentarios sobre el candidato Obama. Quería saber qué sentimientos provocaba en la comunidad Twitter". Y en octubre lanzó -con gastos mínimos- Twitrratr: "Hay errores, pero permite conocer rápidamente la emoción que rodea a una marca, un término o un perfil de Twitter. Con todo, el análisis de sentimientos está en pañales. Que un ordenador reconozca el sarcasmo, por ejemplo, es difícil".

Las compañías compiten para ser las primeras. Lógico, si se echa un vistazo a las cifras. Según Scout Labs, en EE UU las marcas gastan 10.000 millones de dólares al año en social media. Los publicistas acuden como moscas a la miel. Tiburones como Microsoft han visto el filón. Detrás de Evri está Paul Allen, cofundador de la empresa de Bill Gates. Treinta empleados y clientes de la talla del Washington Post. "Nuestro software les dice qué noticias interesan más a los lectores", explica por teléfono el director técnico Deep Dhillon. Ya tienen patentados cinco programas de análisis semántico. Y están desarrollando otros tantos. El torrente de bits lleva un caudal de datos emotivos y, aunque no lo sospeches, pueden ser los tuyos.

MARÍA OVELAR

1 comentario

  1. Ofelia Balderas Gallegos.

    Ah caray no lo dudo, ya alguna vez habia escuchado eso de que compartian tu informacion, lo cierto es que lo que ponemos en las redes sociales, tarde o temprano es revisado, ya me toco que me censuraran una imagen en menos de 48 horas de haberla subido en una red social, era una imagen de David Dees que curiosamente hacia referencia a la libertad de expresion.

    saludos.

Escribe un comentario